La dueña de Piedra Angular Desarrollos Urbanos, Patricia Martínez, le contó a Edificar Hoy cómo nació el proyecto de acompañar a quienes compran terrenos para urbanizar –paso clave pero que la mayoría desconoce- y empezar a construir lo antes posible.

Hace unos años, Patricia Martínez empezó a buscar un terreno en el que poder construir un quincho y “pisar el pasto”. Así se encontró con que en muchos lugares simplemente vendían el lote y quedaba librado a los propietarios organizarse para urbanizarlos, por lo que decidió dedicarse a coordinar esas tareas. De este modo nació Piedra Angular Desarrollos Urbanos, una empresa familiar con un equipo de profesionales que acompaña a los propietarios en el proceso inicial para llegar a la casa propia.

-¿Cuál es el sistema de Piedra Angular?

-Son proyectos de tres años. En la mayoría de los desarrollos, nuestros clientes son de clase media y tienen la posibilidad de comprar un terreno financiado. Tenemos loteos ya terminados, otros que están en proceso y otros en el primer año de urbanización. Generalmente, la posesión no se les otorga a los tres años, sino al año y medio. Entonces, la gente al año y medio puede empezar hacer cosas en su terreno.

Como hay proyectos en distintas situaciones, depende de lo que el cliente necesita. Si la necesidad es empezar a construir de inmediato, puede comprar en un complejo donde ya esté todo terminado. Y sino, por los costos o si es una inversión, puede empezar con un anticipo y cuotas.

-Precisamente, a la clase media le resulta muy difícil llegar a la casa propia…

-El sueño de la casa se puede transformar en un proyecto si le decís a la persona cómo llegar. Reunir el monto total de la casa es muy difícil. Pero si se empieza por el terreno urbanizado, se alcanza una primera etapa para, en una segunda, empezar con la construcción.

También tenemos un proyecto apuntado a la clase media alta, que es Zafiros, con servicios subterráneos y asfalto. Pero todos son barrios cerrados, con vigilancia las 24 horas y mantenimiento.

-¿Ustedes construyen las viviendas?

-No. Es solamente el terreno. Hace dos años empezamos con el proyecto de la vivienda. Incluso se construyeron dos casas piloto. Pero la situación está muy complicada en cuanto a la compra de materiales, porque están subiendo continuamente. Por eso, nuestra unidad de negocios por ahora es la venta de terrenos y servicios complementarios como los cierres y biodigestores.

El problema con la construcción de las casas es el financiamiento, pero estamos capacitados para edificar si alguien trae un proyecto propio y puede realizar la inversión.

-Mencionaste biodigestores, ¿de qué se trata?

-En algunas zonas de Guaymallén no tenemos cloacas. Hace tres años, cuando estábamos con uno de los trámites que se necesitan para aprobar un loteo, que son los estudios de impacto ambiental, empezamos con el proyecto de los biodigestores. Son  tanques cónicos que van enterrados y tratan las aguas de la cocina y el baño, para que salgan sin contaminación.

ACÁ, EN CORRALITOS, SE HACEN POZOS SÉPTICOS Y GENERALMENTE SE CONTAMINAN LAS NAPAS. CON EL BIODIGESTOR, NO SOLAMENTE SE PROTEGE EL SUELO, SINO QUE SE REUTILIZA EL AGUA QUE SE OCUPA EN LA CASA PARA EL RIEGO.

Funciona muy bien: no se tapa, no hay que estar, como con el pozo séptico, vaciándolo con un camión atmosférico cada año. Solo tiene un mantenimiento pequeño, fácil de realizar.

Lo pusimos dentro del reglamento de nuestros barrios, tuvimos charlas con gente de la Municipalidad de Guaymallén y les mostramos de qué se trataba. El año pasado, aprobaron una ordenanza que prohíbe nuevos pozos sépticos donde no hay tendido de cloacas, pero sí permite el uso de biodigestores.

-¿Y este es un servicio que ustedes ofrecen?

-Hace 12 años que estoy en esto. Empecé de casualidad y trabajaba sola. La mayoría de las cosas las hacía yo, como organizar cronogramas para llegar a la urbanización. Y dos años atrás monté la empresa, en la que tengo a mis dos hijos trabajando, y hace un año empecé con un proceso de coaching empresarial para que me ayudaran en la estructura. Este año estamos con otro tipo de coaching que va más a lo humano. Y eso nos ha permitido crear un departamento que es de acompañamiento del cliente.

ENTENDIMOS QUE NO SOLAMENTE SE TRATA DE VENDERLE EL TERRENO SINO DE ACOMPAÑARLO Y CONTENERLO EN ESE PROCESO DE LOS TRES AÑOS.

Primero, por la ansiedad de tener el terreno urbanizado y después en todo lo que se necesita cuando empiezan a construir. Hay servicios que les ofrecemos no solo porque conseguimos muy buenos precios, sino porque los asesoramos.

-¿Cómo hacen este acompañamiento?

-La misma estructura del financiamiento te permite acompañarlos. Como la urbanización se paga a lo largo de tres años, tenemos un contacto todos los meses en ese tiempo. Y a medida que va creciendo el barrio y avanza en las distintas etapas, se necesitan cosas diferentes. Hace unos días tuvimos un evento en uno de los barrios, que ya lleva un año de urbanización, y entregamos árboles a los propietarios para que ellos mismos planten el suyo. Con eso estamos tratando de crear comunidad, un sentido de pertenencia. Es un proyecto muy interesante dentro de la empresa.

-¿Cómo empezó este emprendimiento?

-Yo soy profesora de arte y empecé a buscar terreno para hacer un quincho; tener unos mil metros donde pisar el pasto. Encontré una persona que reunía gente para vender el terreno y después que lo urbanizaran como pudieran. Me pareció que no era serio pero que se podían unir esfuerzos para lograrlo.

Y así empezó. Conseguí un terreno de una hectárea y media, entre amigos, que se reunían en mi casa. Yo decía, ‘bueno, ahora vamos  a poner el agua’ y se juntaba el dinero para eso. Y lo terminé, lo pude urbanizar. Antes de terminar ese complejo ya había encontrado otro lote de siete hectáreas que ofrecían en la zona. Pero ahí ya necesitaba un equipo de gente y empecé a trabajar con profesionales -agrimensor, arquitectos, etc.- y a lo largo de estos 12 años armé un grupo de personas muy valioso.

La empresa se profesionalizó. Ya no es un grupo de gente unida para hacer el barrio. Nosotros ponemos las condiciones para que esto sea realizable. No es fácil urbanizar un lugar. Son obras grandes. El contexto de aumento de materiales no colabora. Las obras de luz son en dólares. Entonces uno se va organizando para que esto no sea un sueño, sino un proyecto realizable. Y se terminan los barrios, la gente tiene su lote y puede empezar a construir. Es un rubro en el que ves cómo las familias pueden llegar a lo que tanto soñaron.